La paradoja del desnudo

Por Heber Tabuelo


Hay algo paradójico en la forma en la que Sebastián Sáez aborda el desnudo; precisamente en un tema que consiste en mostrarlo todo, lo más importante en el caso de Sáez parece ser aquello que se sugiere. Y si bien la desnudez es asociada con la falta de secretos o de misterio, el espectador se enfrenta a sus pinturas con la sensación de que falta una pieza en el rompecabezas que permite terminar de comprender la obra.

DSC_0158En “Noelia” puede verse una mujer desnuda y de espaldas, sin embargo hay algo en la composición de la pintura, cierta intimidad, incluso irreverencia, que parece sugerir que hay una historia detrás de todo esto aún más importante que la propia imagen. Este sentido de intimidad puede verse también en “La siesta” donde el erótico lugar común del lesbianismo es sustituido por el vínculo afectivo que une a ambas mujeres. El paisaje y sus criaturas que lo habitan, cumplen tal protagonismo que compiten con las modelos. Puede interpretarse como un mundo en común que comparten las dos mujeres.

saez la siesta “La siesta”

“Nocturno” parecería proponer una comparación entre dos modelos femeninos. Tenemos por un lado el ícono religioso de la Virgen María, una mujer perteneciente a la esfera celestial, bajo ella, una mujer que por su desnudez y sus características fìsicas parecen simbolizar la esfera terrenal. Tanto sus rasgos como el entorno a hacen pensar en una mujer indígena, sin embargo, un tatuaje de los Red Hot Chilli Peppers en su muñeca, nos coloca en la dirección de una persona totalmente integrada a la vida moderna y con algo que podríamos definir como mística rockera. Tanto la posición que ocupa cada una en la pintura, como las técnicas utilizadas, la virgen arriba pintada como un ícono ruso, la mujer abajo, totalmente naturalista, refuerzan la idea de esta comparación. Esta pintura no sólo acepta la interpretación de dos concepciones contrapuestas, sino que podría sugerir nuevamente una historia, quizás un descubrimiento místico de la Virgen María por parte de la mujer terrenal.

nocturno

Las connotaciones místicas aparecen en otros retratos en “Adela” la modelo es retratada junto a un tigre y un corazón, el contraste es ahora entre el naturalismo occidental,  la tradición pictórica oriental,  lo que este animal simboliza en aquella cultura y nuevamente la iconografía cristiana. “Recuerdo de Iquitos” plantea una lógica similar, el dragón y las flores como iconos que bien pueden estar simbolizando una búsqueda o aspectos de la personalidad de la retratada.

“Ginger” nos enfrenta también a un misterio, el título significa pelirroja y resulta un típico nombre de imágenes Pin-Up, sin embargo, la modelo muestra un pelo azul que no concuerda con el título. Su pose remite bastante a las fotografías Pin Up pero un imposible pescado y lo que parece ser la cabeza de un mono, sobrevuelan la escena desmontando toda lectura desde la erótica. Nuevamente nos quedamos con más preguntas que respuestas, ¿son atributos de la modelo? ¿Es posible ser pelirroja teniendo el pelo azul? ¿Qué debemos entender de esta contradicción? Sáez se niega a darnos todas las respuestas digeridas y en una cultura de medios acostumbrada a mostrarlo todo, se anima a utilizar el desnudo como estrategia para ocultar.

ginger

“Ginger” de Sebastián Sáez.

 

Sobre las obras de Sebastián Sáez en la exposición colectiva “Desafueros” exhibida actualmente en el Centro de Exposiciones Subte, Montevideo.

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