La trascendencia de la pintura | Entrevista a Guillermo García Cruz

Por Laura Sand


Conversamos con el artista Guillermo García Cruz sobre su obra actual, el género retrato y el arte contemporáneo.

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Contame un poco como empezaste como artista.

Siempre me  gustó dibujar, así fue que entré al mundo del arte.  Yo me aburro rápido de las cosas, empecé haciendo caricaturas, luego seguí con las historietas. Trabajé mucho como ilustrador, trabajaba mucho en arte digital, entintando historietas, después pasé a hacer portadas, y lo que me pasó con eso, es que era un trabajo bastante estresante por los deadlines, y a veces no tenés mucha libertad creativa.

Y llegó un momento en que, si bien me encantaba el dibujo, no me gustaba de esa manera. Entonces empecé a buscar un camino donde pudiera hacer lo que yo quisiera, de la manera que quisiera y por las razones que yo quisiera.

Buscando esa libertad comencé a hacer cursos de pintura con Fernando Oliveri y recién ahí empecé a conocer el mundo de las artes visuales. Desde lo técnico al principio, con pintura al óleo.

Hace años que trabajo con pintura y en el género retratomás conceptual, ya que siempre busco dar un mensaje o un significado a las cosas que hago. Hace poco empecé a investigar con instalación. La primera instalación consumada que hice fue la que entregué al concurso de Paul Cézanne en donde obtuve la mención de honor.

¿Cómo es el proceso de crear un retrato?

Siempre tienen algo en común. En la primera serie todos tenían que tener un tipo de lentes, y lo que hice fue buscar gente conocida y no conocida. Después me di cuenta de que estaba bueno pedirle retratos a fotógrafos porque de esa manera lo puedo hacer a distancia y decirle “mirá, quiero un cuadro de esta manera con esta luz, etc.” Me ha pasado algunas veces de ir por la calle y preguntarle a una persona si le podía sacar una foto.

El retrato en sí, como género, yo lo elijo porque es lo que me encanta hacer. Me encanta poder plasmar un rostro de una persona y también el impacto que genera en los que lo ven. Antes de empezar un cuadro tenés una tela blanca y unos pomos de pintura y después termina en alguien mirándote.  Es algo que ha sobrevivido durante siglos, cambian varias cosas, por qué se hacen, qué significan o lo que sea, pero el retrato siempre está ahí presente. Me encanta pintar gente. Generar vínculos con la persona. Es como un tatuaje. Cuando vos tatuás a alguien generás un vínculo de por vida con esa persona. Y cuando vos retratás a alguien también, estás inmortalizando a esa persona en otro lugar y nosé, capaz que es igual que la foto, como una foto impresa.

¿Qué es lo que te interesa del retrato en particular?

En la primera serie lo que me interesaba era hablar del tema de la rutina y como uno se repite a diario y empieza a desaparecer. También me interesa mucho el tema de la mirada porque siento que tengo cierta sensibilidad. Miro a una persona un rato y ya la puedo leer.

¿Sentís que tus cuadros te leen a vos?

Mis cuadros no sé, a veces… Cuando empecé pintaba en mi cuarto, y cuando terminaba un cuadro lo daba vuelta porque me daba incomodidad convivir con tanta gente mirándome.

¿El tema de la repetición que trabajáss tiene que ver con lo que contabas al principio sobre  tu laburo?

Al principio yo pensé que estaba hablando de un mensaje universal, después te alejás y ves que estás hablando de vos. De cosas que te pasan a vos. Siempre está la experiencia de uno. En ese caso yo hacía retratos repetidos para mostrar eso. De cómo el trabajo que uno hace después no se ve, por eso los hacía y los tapaba.

Un signo característico en tus obras es el fondo magenta contrastando con una paleta baja en los retratos. ¿Eso es una búsqueda consciente?

El magenta me parece que es el color que te habla más de la época, no por el significado del magenta en sí. Después del SXX de postguerra se empezó a usar más el magenta porque se fabricaba industrialmente. Además, estaba en búsqueda de salir un poco de lo tradicional y que se note el trasfondo pop.

¿Sentís que hay un renacer de la pintura naturalista o academicista en el arte contemporáneo?

Cuando yo empecé a pintar pensaba que nadie quería a la pintura después empecé a entender que no era la pintura en sí sino lo que dice tu pintura o como la encares. Lo empecé a entender cuando empecé a estudiar arte contemporáneo. Y más adelante, un cambio que tuve fue que estuve un año en Estados Unidos y ahí entendés que conviven todas las formas de arte. Y si, se dice que hay un renacimiento de la pintura y también de la pintura figurativa. Entonces, al poder ver eso en uno de los lugares importantes del arte mundial es como que agarrás más confianza.

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“Antes de empezar un cuadro tenés una tela blanca y unos pomos de pintura y después termina en alguien mirándote.”

¿Pensás que en Uruguay es posible vivir de la pintura?

Yo conozco varios tipos de artistas, los que están acá y no los conoce nadie pero venden en el exterior, después los que están acá y los conoce todo el mundo pero no venden nada, y después conozco los que están en el exterior. Hay como un círculo de legitimación y si querés vivir del arte tenés que entrar dentro de ciertos círculos de apoyo. Sino tenés que trabajar de otra cosa.

¿Crees que hay tendencias sobre lo que está aceptado dentro del arte contemporáneo hoy en día?

Para mi hay que mirar hacia el exterior, no lo que acá te digan “esto no es, esto es”. Hay que considerarse como ciudadano del mundo. Hay que saber lo que pasa en el mundo del arte, no para cambiar lo que estás haciendo sino para saber dónde estás parado. Porque si a vos te gusta pintar paisajes de campo y para vos es eso, tenés que seguir, pero tenés que saber que está pasando en el mundo del arte contemporáneo y saber que capaz que otra gente no lo acepta. Para no frustrarte en vano. Es muy importante saber dónde estás parado para poder hacer lo que se te cante. Yo hago retratos desde siempre, pero en un momento entendí que era muy importante el significado de lo que yo hago. Por otro lado entendí como son los sistemas para llegar a mostrar tu trabajo.

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Con respecto al arte uruguayo, cómo ves lo que se está produciendo.

Para los pocos que somos hay muchísimos artistas. Hay mucho talento también. Pero en otros lugares del mundo hay lugar para todo tipo de arte, mas figurativo, más conceptual y tienen la misma jerarquía a nivel cultural y acá no.

Vos decís que siempre tenés un mensaje en tus obras y querés que el espectador llegue a una reflexión…

Mi trabajo habla un poco sobre la trascendencia, o lo que deja uno, o ese miedo que tiene uno a no dejar nada.

Por eso las personas inmortalizadas, también intervenidas…

Si, por eso algunos están tapados.

En las obras también hacés eso, ir tapándolos progresivamente hasta que se pierde lo figurativo.

Esas fueron las primeras obras, que reflejaban lo del típico adolescente que dice “no quiero trabajar, quiero pintar…” Y yo cambio todo el tiempo.

Más adelante, voy a exponer en el EAC. Ahí ya empiezo a hablar de mí mismo, de lo relacionado con el arte. Para esa muestra, agarré invitaciones de mi muestra en Washington, que las guardaba como un tesoro. Y dije “no pasó nada con eso, hay que seguir pintando” y las tapé con caras de artistas famosos. Yo cambié un poco, ahora lo enfoco más a mí, a mi miedo a no dejar nada.

Hay un imperativo de tener que llegar a algún lado y ese imperativo también genera frustración…

Exacto. Ahí está la reflexión. Por eso lo pongo como un planteo.

Sobre el significado del arte…

El arte hoy es lo que alguien diga que es arte. No hay nada más.

Legitimación total…

O sea, creo que hay arte que es bueno o malo, pero eso es personal, porque es imposible de saber. Es como decir qué es el amor, es totalmente subjetivo. ¿Cómo hacés para decir, esto sí o esto no? Para mí en este momento de la historia no se puede delimitar el arte de otra cosa.


Más info sobre el artista: garciacruzart.com

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