El discurso y las obras en el Premio Nacional de Artes Visuales

Cada 2 años, el Premio Nacional de Artes Visuales selecciona distintos proyectos artísticos que, supuestamente, representan lo más destacado de las artes visuales del Uruguay. En esta edición, al igual que en las anteriores, luego de recorrer la exposición podemos observar que se repiten ciertas temáticas o recursos estéticos. Esto se puede deber a motivaciones y búsquedas de los artistas, a preferencias del jurado seleccionado por la institución estatal o a una combinación de ambas.

Así, mientras en 2014, en el 56º Premio Nacional de Artes Visuales José Gamarra predominaron obras que estaban vinculadas a la temática política, a la imagen del anterior presidente Pepe Mujica y imaginarios de la cultura popular uruguaya que, a raíz de la repercusión internacional de Mujica y las celebraciones del bicentenario habían adquirido un estatus ubicuo, este año, el 57º Premio Nacional de Artes Visuales Octavio Podestá en línea con el fortalecimiento de las reivindicaciones de género y de una agenda de derechos civiles, predominan obras dónde se abordan clara y literalmente temáticas de género, como la reivindicación de mujeres militantes y la violencia de género y elementos estéticos queer y kitsch. Se puede observar con esto, que  parte del círculo del arte nacional está comprometido con estas reivindicaciones o sus formas estético políticas que  el estado aprovecha  como una forma de tomar una postura favorable respecto a estas temáticas.

Cabría entonces hacerse unas preguntas. ¿A que se debe esa repetición de temáticas y elementos estéticos que se produce premio tras premio? ¿Por qué se tiende a representar discursos que ya están establecidos en la opinión pública? Por otro lado, ¿qué puede decirse cuándo todo parece estar permitido? ¿Funciona el arte como bajada a tierra de los temas actuales? Pareciera que el arte propuesto por el Premio más importante de arte uruguayo (o que supone serlo) tuviera una deuda con la actualidad siendo las obras exhibidas previamente legitimadas por el discurso popular, oficial o académico, ya que surgen o son visibilizados discursos en el medio artístico luego de estar instauradas estas temáticas dentro del ámbito del estado y la opinión pública. ¿Cuál es esa mirada diferente desde el arte que se propone?

Obviamente, no todas las obras exhibidas y seleccionadas por el jurado (sólamente 3 personas) presentan estas características y son trabajos artísticos más alejados de las discusiones político-sociales actuales. Con esta reflexión no queremos valorar las obras en términos artísticos o estéticos sino más bien hacer foco en las temáticas visibles y literales que se desprenden de las mismas en los casos en dónde el vínculo discurso-obra está presente sin tener que realizar un esfuerzo hermenéutico que pueda llevarnos a la sobreinterpretación.

El arte siempre ha sido un espacio donde se presentan los conflictos sociales y las ideas que motivan al cambio social, eso no sólo es saludable sino deseable. Pero la falta de diversidad en el conjunto de temáticas visibles en las obras de los últimos premios no deja de llamar la atención.

A continuación, dejamos algunas imágenes de las obras seleccionadas del 57º Premio Nacional de Artes Visuales Octavio Podestá 2016 que más nos llamaron la atención.

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Detalle de “Mujenaje” de Mariana dos Santos Velázquez

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Obra ganadora1º Premio Adquisición MEC “Extravagancia de venus” de Fernando Barrios
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“Morphing” de Básica TV
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Detalle – Premio de pintura. “Astromelia” de María Clara Rossi

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