Breve caracterización de la crítica uruguaya de cine

Entiendo que una reflexión sobre la crítica debe considerarse  como una dimensión inherente de esta, es decir toda crítica que se precie de tal debería ser criticada, revisada, analizada. Este trabajo pretende ser un aporte a esa ardua tarea de pensar sobre la crítica, de pensar esas grandes preguntas que aunque sin respuesta mantienen viva una cultura y colaboran en el ejercicio de renovarla y conservarla al mismo tiempo.

 

Introducción

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Uno de los motivos por los que decidí embarcarme en este trabajo fue por la insatisfacción que me ha generado leer algunas críticas de cine, sentimiento que me llevó a preguntarme por varias cuestiones en relación a la crítica cinematográfica y a la crítica en general. Me plantee algunas preguntas en torno a la noción de crítica, a una función o rol que desempeñaría actualmente en nuestra cultura, pero en especial qué es lo que yo esperaba de la crítica, ya que si lo que leía no me satisfacía era porque esperaba algo más de esos textos. Debo decir que parte de lo que esperaba se debía a, por el contrario, lo satisfactorio que me habían resultado otros trabajos críticos. Tras este hecho subjetivo que estaba percibiendo, surgió la idea de intentar realizar un estudio, de algún tipo, de la crítica que se estaba produciendo en Uruguay.  Dada la complejidad y la amplitud del tema, me propuse analizar la crítica de un periodo de tiempo muy breve y limitar los textos críticos que iba a analizar, es decir acotar el estudio de forma de que me fuera posible llevarlo a cabo pero también debía ser lo suficientemente representativo para que pudieran extraerse algunos indicios sobre la crítica actual uruguaya.  Lo que me interesa en este trabajo es indagar sobre la crítica actual de cine uruguaya pero no referida a la crítica de películas del país sino en general ya que mi estudio pretende abordar a la crítica como una construcción discursiva que parte desde ciertos presupuestos respecto a la creación audiovisual. Particularmente es en este punto en el que estoy interesada pero no puedo dejar pasar otro tema clave en lo que refiere a la crítica y la producción audiovisual, debemos tener presente que la producción audiovisual como una producción en el sentido económica es capaz hoy día de generar cuantiosas sumas de dinero y que la crítica como discurso nominativo o publicitario juega indefectiblemente un papel importante. En este intento por generar algo así como un perfil de la crítica uruguaya, a través de la problematización de nociones, categorías y formas de hacer llevamos a cuestas una gran pregunta y que por su dimensión desborda este trabajo pero no deja de estar presente a modo de guía, es la pregunta por la existencia de una crítica cinematográfica en la producción cultural uruguaya.

De forma un poco instrumental pero siempre conservando ciertos márgenes, en este trabajo propongo a modo de mosaico de citas y pensamientos junto a algunos autores, componer una noción de crítica desde la cual trabajar y generar ciertas categorías analíticas que me permitan estudiar los textos críticos escogidos.

 

Antecedentes

Desde los comienzos del cine, Uruguay, pero más precisamente Montevideo, se ha destacado por tener un público amante del cine y sobre todo por la formación temprana de un pensamiento crítico que se generó en ciertos círculos culturales de donde surgieron nombres muy importantes y que fueron fuertes influencias para muchos, incluso actualmente ese pensamiento continua vigente.

En una entrevista realizada a Mariana Amieva[1], crítica y estudiosa de cine –actualmente radicada en Uruguay-, comentaba sobre lo particular del fenómeno uruguayo, el cual teniendo una producción fílmica escasa contaba con una prolífica y ejemplar producción de crítica. Escribía también Ángeles Blanco periodista uruguaya, en una nota del País Cultural Nro. 752; Uruguay produjo desde la década de 1930 una generación de críticos de cine y teatro, que significó una enseñanza para muchos que la siguieron.

Varios son los nombres que se destacaron, algunos con más trascendencia que otros pero que de algún modo u otro produjeron ideas y modificaron la forma de ver, concebir y comprender el cine. Algunos de esos nombres históricos, tan sobresalientes como el escritor Horacio Quiroga, René Arturo Despouey, Griselda Zani, Homero Alsina Thevenet, Emir Rodriguez Monegal, Hugo Alfaro; todos excepto Quiroga formaron parte de la famosa generación del 45, también llamada generación crítica.

Teniendo Uruguay esta historia tan fecunda  de escritura crítica resulta por lo menos, un buen aliciente para la producción de trabajos que reflexionen sobre ello. En mi búsqueda, que debo admitir, ha sido limitada, me he encontrado con algunas interesantes reflexiones sobre la crítica de cine uruguaya. Empezaré por mencionarlas y luego describiré algunos detalles que sean pertinentes para este trabajo. Tres han sido los trabajos encontrados, de los cuales dos de ellos están vinculados a una publicación de cine que tiene una breve historia, me refiero a la revista 33 cines[2] que comenzó a publicarse en el 2012. Esta revista que surge de forma innovadora como un espacio de reflexión rigurosa sobre el cine cuenta con un número dedicado a la crítica de cine, en particular a la crítica uruguaya, luego en otro número sale publicado un trabajo muy significativo, titulado; Hacer Ver, un análisis de la crítica realizado por Guillermo Benenati y Milena Leão[3]. Por último están los trabajos monográficos de Ángeles Blanco quién dedicó su monografía de egreso en la licenciatura en ciencias de la comunicación a René Arturo Despouy y su monografía de maestría en humanidades a la crítica de cine de Homero Alsina Thevenet, ambos precursores en la escritura de crítica de cine en el Uruguay. Con respecto al número dedicado a la crítica de la revista 33 cines debo decir que los artículos que aparecen en ese número, precisamente el número 3, son variados y muy buenos los cuales me permitieron conocer un poco de esa historia. Las formas de la crítica: notas sobre la crítica de cine en el Uruguay, así se titula esta edición y como escriben sus redactores en este número se intenta hacer una revisión de la historia de la crítica de cine en Uruguay y dada la amplitud del tema el recorte es inevitable.

Luego el trabajo realizado por Guillermo Benenati y Milena Leão que aparece en el primer número de dicha revista y en el cual me detendré un poco más, el propósito de este trabajo “es investigar qué ha hecho la crítica de cine en Uruguay durante los últimos años. Para definir dicho período nos concentramos en la década del los ´90 y principios del 2000”. (Guillermo Benenati, 2009-2010, p.27-33).Que ha hecho la crítica de cine en ese tiempo y debo agregar con una serie de películas uruguayas, esto es importante porque le da un giro diferente con respecto al trabajo que estoy realizando extraigo un fragmento al respecto; qué han hecho con el cine nacional, en los medios de prensa, los trabajadores del espíritu crítico. Esto es estudiar la forma en que la crítica ha tratado al cine nacional. A partir de estudiar las publicaciones de tres medios de prensa analizan los textos que se dirigen a comentar un conjunto de películas determinado dentro del período de tiempo antes mencionado. Luego de analizar el material crítico los investigadores concluyen que; “no existen múltiples enfoques críticos, sino más bien dos que, a su vez, distinguen diferencias internas”. Por un lado se encuentran con una forma de abordar la película a través de ciertas categorías más o menos estipuladas y que aplican cada vez de emitir un juicio crítico y por el otro lado una forma de hacer crítica en la cual el análisis surge de la película y que los recursos analíticos que se usen dependerán de la película.

En cuanto a las monografías de Ángeles Blancos no he tenido acceso excepto por un fragmento que aparece en el diario el país de la sección cultural.

 

Precisiones sobre un término

Partimos de un público de cine que establece una cierta relación con el producto audiovisual y, actualmente da la sensación que pocas veces la crítica está presente, al menos directamente en esa vinculación, y si lo está sabemos que ese término aloja actualmente varias posibilidades.  El término crítica es hoy, ambiguo, desde él y en su nombre se generan productos discursivos muy variados, algunos de los cuales discutiré más adelante.

Lo primero que haré será recorrer rápidamente los derroteros que ha seguido el término “crítica” a través del trabajo de Fernando Real Carretero[1] quién ha realizado un estudio genealógico de los diferentes significados en los que ha derivado esta palabra.

El ensayo ¿Qué es crítica? Apuntes para la historia de un término como su mismo autor lo dice, pretende a modo paradojal, renovar dicho término volviendo a su significado antiguo, término que en palabras de Fernando Real Carretero “ha quedado ya muy oscurecido y desgastado por el uso”. Para esto propone “reflexionar sobre esa historia de oscurecimiento y desgaste a partir de los sentidos originales los cuales, en su opinión, eran muy claros y brillantes”. Como toda genealogía comienza por los orígenes, remontándose al período de oro de la civilización griega en Atenas. Punto desde el cual traza el surgimiento de otros significados del término, a lo que concluye considerando cinco nociones. Vayamos en orden; a ese primer concepto de crítica, concepto clásico, le sigue el surgimiento de otros dos, los conceptos modernos, que al igual que el primero son nociones técnicas. Luego del surgimiento de los conceptos modernos de crítica van a aparecer tres nuevos conceptos no técnicos, que se gestan por la vulgarización y la popularización de dicho término.

Pasaré a hablar brevemente de estos primeros tres conceptos técnicos, de manera que podamos comenzar a construir una noción de crítica con la cual podamos analizar la crítica cinematográfica.

El ejercicio de la crítica en su sentido clásico es la crítica como erudición que se consigue

a través del conocimiento amplio y profundo de la historia de los autores, los libros, las copias, las ediciones, y las ideas y sistemas de pensamiento que en esos autores, libros, copias y ediciones se van transmitiendo a la posteridad, se van conservando en la memoria colectiva y van impulsando la tradición intelectual de una cultura (…). La crítica entendida aquí como la disciplina y formación por la cual se llega al discernimiento (krísis) de los buenos autores y los buenos libros, es decir a la capacidad, cultivada a lo largo de muchos años y con un esfuerzo considerable, de distinguir (krínein) los autores que escriben y piensan bien de los que escriben y piensan menos bien.

Este concepto clásico es tomado principalmente por dos autores que introducen profundos cambios en lo que pasará a considerarse actividad crítica y en la noción misma del término, estos autores son Kant y Marx. El primero que, ya desde el título de una de sus obras fundamentales, Crítica a la razón pura, introduce una ruptura con la noción anterior de crítica. Aquí la crítica es entendida desde un campo más amplio, con Kant la actividad crítica tiene por tarea

delimitar (otra vez krínein), encontrar y establecer los límites de la razón o, más generalmente, de las capacidades e incapacidades del aparato cognitivo humano. En este sentido de crítica es que el autor Fernando Real Carretero opone la crítica clásica como erudición a esta noción de crítica como ciencia que puede encontrar alguna similitud a la diferencia entre ciencias y humanidades. La tercera noción técnica y que termina siendo una síntesis de estas dos anteriores, la introduce Marx, y el autor caracterizará como crítica erudita o ciencia como erudición. Es decir este tercer concepto incluye la  lectura cuidadosa de textos y autores -en el sentido kantiano -exploración del alcance y límites de las capacidades cognitivas humanas. (Real Carretera, F. 2003, p 245-261)

 

La crítica como erudición y método

 

El notable escritor T. S Eliot ha realizado, cómo pocas veces ocurre, una también notable carrera como crítico literario, publicó numerosos ensayos sobre diversos autores  así como también reflexionó sobre la actividad crítica,  en este sentido podemos vincular su pensamiento sobre la crítica a un tipo de crítica del tercer tipo; la síntesis entre la erudición y la crítica como ciencia.

En qué sentido Eliot representa estas dos condiciones; en la forma en que ha llevado adelante su tarea como crítico y en las cuestiones que ha creído fundamentales. El interrogarse por el propio objeto, sus métodos y criterios para llevar adelante un trabajo crítico. Realizó una rigurosa y constante revisión crítica del pasado, retomando y dándole un valor renovado a muchos escritores olvidados, consideró la tradición como imprescindible en su actividad como crítico, como escritor y en última instancia como lector. Esa revisión crítica  tanto del pasado como de su propio tiempo estuvo motivada por el deseo de descubrir el “punto de intersección de lo intemporal con el tiempo” es decir descubrir aquello que de inmutable tiene la escritura, el arte. Su trabajo y forma de concebir la crítica se contrapuso  fuertemente al tipo de crítica impresionista, usual a principios siglo XX, y que en nuestros días todavía encontramos ejemplos. Rosario Peryou, escritora y periodista uruguaya escribe a propósito de T.S Eliot en una nota del país cultural[2];

La teoría expuesta por Borges en “Kafka y sus precursores” (Otras Inquisiciones, 1952) en el sentido de que cada escritor modifica el pasado literario porque aporta un ángulo diverso desde el cual mirar la tradición, y crea a sus propios precursores poniéndolos en una relación que no existía antes de su aparición, es una idea de Eliot expuesta en Selected Essays, 1917-1932. La concepción de la crítica como ordenadora de relaciones entre los textos, como configuradora de mapas dentro de una literatura, que sostiene la obra ensayística literaria de Octavio Paz, ya había sido expuesta por Eliot en varios ensayos. Tanto Paz como Borges han sostenido la visión de Eliot (Tradición y talento individual, 1919) de que la poesía es un conjunto viviente de todos los poemas genuinos que han sido escritos, y la idea de Borges del libro único que escriben las generaciones de los hombres es un desarrollo de aquella concepción.

Podemos de la misma manera trasladar esta idea de la crítica literaria a la crítica de cine. En este sentido es una actividad fundamental, porque posibilita la creación de un cuerpo de obras o, al decir de Angel Rama, de un sistema de la literatura.  Siguiendo esta idea de la crítica como creación de mapas, estamos encomendando a la crítica la tarea de algo así como un vigilante de la cultura, con la tarea rigurosa y constante de rescatar obras que fueron dejadas de lado o darles un nuevo valor. Ese mapa nos permite poner a dialogar obras que de otro modo tal vez jamás se hubiesen encontrado. Eliot afirmaba que cada tanto tiempo es deseable la aparición de un crítico que emprenda una revisión de la literatura del pasado y establezca un nuevo orden de poetas y poemas.

Así también el crítico de cine australiano Adrian Martin[3] a propósito de la pregunta por la función de la crítica contesta;

Amo la idea de Serge Daney para quien el crítico es alguien que transita de un lado a otro y un constructor de puentes. Alguien que une dos cosas que antes no estaban conectadas. Pienso que la sensibilidad del crítico argentino Quintín con los festivales de cine está muy relacionada con esto, e incluso lo que ocurre en este festival, sobre poner dos cosas juntas, dos personas, dos países, dos películas juntas…es justamente construir puentes y unir (…)

Si aceptamos la posibilidad y la existencia de la crítica surgen una serie de planteamientos, principalmente, del campo del arte y la estética. Podemos pensar a partir de las ideas de Oscar Wilde, en su ensayo “El crítico como artista”[4], sobre algunos de esos temas. El crítico como artista es un ensayo en dos partes que se estructura a modo de diálogo, de esta forma Wilde va planteando sus ideas estéticas sobre al arte y la crítica al mismo tiempo que las cuestiona. Las cuestiones que se presentan son esas grandes preguntas que siempre están pendientes y por esto mismo sirven como impulso para dichas actividades.

Sobre el valor y la pertinencia de la crítica se erige la pregunta del porque de la existencia de la crítica de arte cuando tenemos la obra, Wilde responde con una noción de la crítica como creación, con este estatus la crítica se coloca a igual consideración que la creación misma, sino, más elevada.

Encontramos en las ideas de Oscar Wilde algunas coincidencias importantes con T.S Eliot en cuanto que  ambos consideran que la crítica cumple una función fundamental en la cultura rescatando ciertas obras, olvidando otras, realizando lecturas nuevas del pasado. Wilde coincidiría con Eliot  sobre la erudición del crítico y su función de guardián de la cultura. En palabras de Gilbert uno de los interlocutores en la obra antes mencionada de Wilde se ven estas ideas sobre la crítica;

En ninguna época fue tan necesaria la crítica como en nuestros días. Por ella solamente puede la humanidad sentirse consciente del punto a que ha llegado (…)La crítica… crea la atmósfera intelectual del mundo en todas las épocas…Es la crítica como espero demostrarlo yo mismo algún día, la que hace del espíritu un instrumento afinado…¿Quién dotado de cierto sentido de la forma, podría moverse entre tantos libros monstruosamente innumerables como ha producido el mundo y en los que el pensamiento balbuce y la ignorancia vocifera? El hilo que debe guiarnos por ese fastidioso laberinto está en manos de la crítica (…)(p 61-62)

Al considerar la crítica como creación ésta adquiere el carácter de una obra autónoma en sí misma y según Wilde independiente de la obra a la cual refiere. [E]l crítico reproduce la obra sobre la cual escribe de una manera que no es nunca imitativa (…) (p 32)

Otra idea que nos es de particular importancia que introduce Wilde  y también se deriva de su concepción de la crítica como creación, es sobre el papel que juega la crítica en relación a la obra, para el espectador

Su finalidad, sin embargo, no será siempre la de explicar la obra de arte. Intentará más bien concentrar su misterio, levantar alrededor de ella y de su autor esa niebla prodigiosa, dilecta de los dioses y de sus adoradores también. (…) (p 33)

[S]u misión será la de hacer más profundo su misterio y más maravillosa su majestad. Y entonces, querido amigo, sucede esto tan extraño: el crítico será realmente un intérprete, pero no en el sentido de repetir bajo otra forma un mensaje confiado a sus labios (…) (p 34)

[E]l crítico es el que nos muestra una obra de arte bajo una forma distinta de la de la obra misma, y el empleo de nuevos materiales constituye un elemento tanto de crítica como de creación. (p 34)

El papel de la crítica en la relación obra-público, cita Rosario Peryou en el artículo arriba mencionado, una frase de Eliot situándose él como espectador;

De modo que el crítico por quien siento mayor gratitud — escribió Eliot— es aquel que puede hacerme ver algo que no había visto nunca, o que había visto con ojos enturbiados por prejuicios, aquel que me enfrenta con la obra y luego me deja a solas con ella”. Un crítico, en definitiva, debe ser un hombre culto, interesado en cosas diversas, con un gusto educado y la sensibilidad necesaria para ayudar a sus lectores a comprender y a disfrutar.

Para ambos escritores, ya sea directa o indirectamente,  la crítica tiene un valor por sí misma, pasa a ser un producto textual que puede ser leído aparte de la obra a la que refiere, pero también ambos sostienen que la función del texto crítico es generar un mayor disfrute y comprensión, en un sentido amplio, de la obra al espectador . Es interesante ver como ambos artistas proponen un tipo  de función a la crítica muy compleja y que requiere del crítico no solo conocer mucho de lo que habla sino poseer cierta sensibilidad. La crítica no tiene por función develar la obra, mostrar algo así como su contenido, sino propiciar algún tipo de acercamiento al espectador y potenciar sus cualidades, como queda expresado en los textos extraídos de Wilde y Eliot.

Por el contrario esa concepción de la crítica como cierto tipo de interpretación y develamiento lleva a cuestas cierta noción del arte, esta es; un arte escindido en una forma y un contenido. La crítica estaría encargada de traducir ese contenido, de hacer hablar a la obra. En su ensayo contra la interpretación[5], Susan Sontag  va a cuestionar este tipo de interpretación que estaría llamada a realizar la crítica, al tipo de interpretación al que se opone es en sus palabras; “Por interpretación entiendo aquí un acto consciente de la mente que ilustra un cierto código, unas ciertas `reglas´ de interpretación” (p 28).

Esta separación entre contenido y forma, con una supremacía constante del contenido otorgado por la cultura occidental, viene a ser parte, según Sontag, de la defensa y la justificación que habría tenido que emprender el arte de sí mismo. En determinado momento del devenir histórico el arte  debió comenzar a justificar su existencia, cuál era su función. Se le impuso al arte la tarea de decir algo, “toda obra de arte por definición, dice algo (…)”  “Y es que el abusar de la idea de contenido comporta un proyecto, perenne, nunca consumado, de interpretación (…)” (p 26-27)

Para Sontag muchas veces la interpretación se transforma en sobre-interpretación, especialmente con ciertos autores de la cultura donde se ha generado alrededor de sus obras (y de su persona) gruesas capas de interpretación. “En la mayoría de los ejemplos modernos, la interpretación supone una hipócrita negativa a dejar sola la obra de arte.” (p 31)  En este territorio que se ha vuelto tan complejo, de la cultura, el arte, los críticos y el público, Sontag se pregunta “¿Qué tipo de crítica, de comentario sobre las artes, es hoy deseable?¿Cómo debería ser una crítica que sirviera a la obra de arte, sin usurpar su espacio?” (p 36-37)

Niveles de escritura

Cómo decíamos al principio de este texto, diversas son las piezas discursivas que toman el rótulo de crítica cinematográfica. En este trabajo y a modo de herramienta conceptual vamos a dividir la crítica en dos grandes  tipos; una crítica estándar – valorativa y la otra de tipo ensayística. Tanto esta división así como su posterior discusión ha sido elaborada gracias a los aportes de Mariana Amieva, con la que sostuve una breve pero, fructífera conversación.

Dentro del primer tipo de crítica nos encontramos con una crítica muy breve, que está destinada a un consumo masivo y su función principal es la de indicar a partir de una escala desconocida si la película es buena o mala, este sería uno de los extremos de esta crítica del primer tipo. En el otro extremo podríamos situar a una crítica de tipo periodística también popular pero que requiere del lector algún tipo de conocimiento más profundo sobre el cine, se maneja con cierto tipo de categorías ya planteadas de antemano, ya instituidas dentro de cierto ámbito. Categorías como fotografía, puesta en escena, actuación, tema, entre otras. Categorías que como plantea Mariana Amieva de entrada “suponen un montón de cosas sobre el cine”, cómo debe ser, cómo se constituye, es decir qué es cine y qué no lo es. Toda crítica es más o menos arbitraria pero en este tipo de materiales la arbitrariedad se desdibuja a partir del uso continuo de esas convenciones que han sido legitimadas por un ámbito determinado y que terminan en última instancia por justificar el gusto de quien escribe. Este grupo de criterios legitimados para referirse al cine son “elementos que en sí mismos parece que dicen algo pero en verdad no queda muy claro que significan. A partir de su uso “se generan varios criterios usuales que se van repitiendo de film en film que son las distintas rutinas que siguen cada una de estas piezas de escrituras de las que estamos hablando”. En esta tarea de legitimar la elección de tal o cual película en un medio específico se intenta borrar aquellos rastros que refieran a algún tipo de subjetividad referida al yo que enuncia, se tiende al uso de la tercera persona de forma que el texto se “perciba como más objetivo”.

Por el contrario en la crítica de tipo más ensayística la presencia del yo que enuncia es muy fuerte, es desde esa voz que se emprende un viaje de derivas particulares y que dependerán del bagaje y la historia particular de esa voz que enuncia, por eso es necesaria su presencia más directa. Una primera persona que asume su escritura, que y como lo dice está justificado por ese bagaje personal del que hablamos. Cómo ejemple emblemático y extremo Mariana habla del famoso ensayo de Serge Daney sobre la película Kapó, de Gillo Pontecorvo. El texto se titula El travelling de Kapó, aquí el autor parte de una escena particular de la película para expresar sus ideas éticas respecto al cine, parte de su propia memoria respecto a un hecho específico como fue el exterminio judío para hablar de una película. Y decía que el ejemplo era extremo porque como el mismo Serge comienza diciendo esta película de la que va a hablar él, nunca la ha visto, esta afirmación se hace desde un lugar de protesta desde la libertad de elegir de ver o no y bajo la idea de que esa decisión es una decisión ética y política.

 

Esta otra forma de comentario sobre una película tiene que ver con aquella idea que expresaba Oscar Wilde de la crítica como creación, donde si bien la película es siempre el referente último lo central no pasa tanto por si la película es buena o mala sino lo que una persona concreta con su historia y su devenir pudo construir a partir de ella. En este sentido el texto crítico se convierte en un lugar donde ensayar, poner a prueba y crear ideas.

Hay también una búsqueda expresiva también en este sentido esta pieza discursiva se pone así misma en un lugar de creación, de autonomía con respecto al referente.

En una publicación de cine, arte y filosofía chilena llamada la “La Fuga” [6]reseñan el libro ¿Qué es el cine moderno? del crítico Adrian Martin que mencioné arriba. Martin es un crítico que podemos poner de ejemplo para este tipo de escritura del que venimos hablando, este fragmento ilustra un poco esto;

 

En su breve ensayo,“¿Qué es la Critica?” publicado en Salón de 1846 Baudelaire sitúa al texto crítico a un mismo nivel, en términos creativos, al de la obra, enfrentando al crítico a una condición similar a la del creador o artista. Dice “la mejor crítica es la que resulta entretenida y poética (…) como un hermoso cuadro es la naturaleza reflejada por un artista, la mejor crítica será ese mismo cuadro, reflejado por un espíritu inteligente y sensible, de modo que la mejor crónica de un cuadro podría ser un soneto”.

Si bien los textos de Adrian Martin están escritos en prosa, hay un atisbo en ellos de las aspiraciones de Baudelaire. Sus miradas al cine no son sólo miradas analíticas y textuales a un cierto estado del cine, sus puentes, sus inspiraciones. Tiene también la lúcida cinefilia que permite destellos de poesía de ahí donde surgen sus máximas. Incluso si leemos con detención, nos encontramos con que lo poético o lo lírico son figuras que reaparecen constantemente en sus textos. Como si la cinefilia de Martin fuese una búsqueda por la poesía, aquella que emerge de un baile – un instante inefable que permanece congelado en el cuerpo de Anna Karinna- hasta la que se intuye, la virtual, la suspendida en la elipsis de un filme de Pedro Costa.

 

Pero estas dos maneras de hacer crítica no son irreconciliables y una forma interesante de entender esta diversidad de piezas discursivas es entenderlas como niveles de escritura, esto correspondería no con una jerarquía sino en relación a los medios de circulación de esos materiales escritos, el uso social que tienen y los  grados de relacionamiento con otras de las formas de generar conceptualizaciones acerca del medio audiovisual. En este sentido volvemos a tomar como ejemplo a Adrian Martin quién en una entrevista[7] que le realizan dice lo siguiente respecto a las formas distintas de hablar del cine donde se plantea esta división entre materiales críticos de orden más comercial estandarizados y los de segundo tipo los que tienden a ser ensayísticos.

Como crítico de cine, ¿prefieres la investigación teórica a reseñar películas recientes?


—Hay una diferencia entre lo que un crítico desea hacer idealmente, y lo que realmente consigue hacer —¡o aquello por lo que a él o ella le pagan! El arte de vivir implica intentar encaminar la “oportunidad” en la dirección del “deseo” lo más posible. Si pudiese pasar toda mi vida siendo pagado por escribir artículos largos intelectuales sobre Rossellini, Godard, Tsai y películas de adolescentes, probablemente lo haría. Pero, en la realidad de mi propia vida y carrera, tengo hechos varios tipos de trabajos en relación al cine: períodos de enseñanza universitaria, de escritos y charlas por libre, de verme envuelto en la programación cinematográfica, y de empleo como crítico semanal de cine en un periódico importante australiano. »Cada uno de estos diferentes trabajos permite una relación diferente con el cine. En el contexto universitario, uno puede perseguir un acercamiento histórico y teórico al cine, que yo valoro en gran medida. Y todavía, cuando estoy en la universidad, a menudo pienso que el trabajo carece de un sentido del “ahora”, de lo que está pasando en el tiempo presente del cine (las universidades siempre parecen cinco años por detrás del detrás del “pulso”) —y valoro ese sentido del “ahora” igualmente. Por otro lado, hacer críticas semanales es, por su naturaleza, algo tan completamente consumido por el “ahora” —por lo que los cines comerciales o de blockbusters van a estrenar esta semana o aquella— que casi inevitablemente pierde toda perspectiva en la historia del cine, su riqueza y posibilidades. Cuando la crítica de la prensa empieza a dar a cosas como Brokeback Mountain “9 de 10 estrellas”, siempre me pregunto: ¿pero qué pasa con Vertigo o Viaggio in Italia o Vivre sa vie, ¿cuántas estrellas les daríais?

Algunas reflexiones generales a modo de conclusión

Partiendo de la noción de crítica que nos habíamos formulado al comienzo del trabajo deberíamos preguntarnos cómo es que algunas películas llegan a ser reseñadas en trabajos (autodenominados) de crítica de cine; es el autor que las escoge o el medio para el cual trabaja que las asigna. Esto es importante ya que la elección de ciertas películas y no otras en el mar de producciones audiovisuales que se producen anualmente claramente es parte importante de esa mirada crítica que le pedíamos al autor. Este y otros cuestionamientos surgieron a partir de analizar una serie de textos de crítica que se produjeron durante el año 2014. Muchos de los cuales no son respondidos en este trabajo pero sí sirven en la medida que van delimitando el tema de estudio y algunas posibles formas de abordarlo.

A partir de una serie de categorías de análisis iremos formulando algunas características que fueron sedimentando del grupo de textos escogidos como representativos, en alguna medida, de la crítica de cine uruguaya del año 2014.

La mayor parte de los textos estudiados apelan al uso de la tercera persona y en algún caso se apela al espectador desde la segunda persona, en forma de pregunta o declaración.

Este lugar escogido para hablar de la película que establece cierta distancia y crea una idea de objetividad, es puesta en entredicho por la emisión de juicios claramente subjetivos que en su mayoría no son argumentados, ni elaborados. Se van en ese sentido construyendo ciertos “lugares comunes” que se dan como conocidos por el público y que no son explicados por el autor. Lugares comunes como un guion no resuelto o resuelto de forma deficiente, actuación  acorde de los actores, acotaciones sobre la fotografía por lo general se refiera a una buena fotografía, entre otras expresiones que suelen aparecer sin la menor problematización.

Podemos decir que más de la mitad de los textos dedican  casi todo el espacio, a desarrollar la trama de la historia –contar la historia-, agregando algún detalle externo al relato fílmico como ser detalle de los actores, de las actuaciones, sobre el rodaje,  algún comentario respecto a la industria fílmica, entre otros datos. Datos los cuales siguiendo nuestras categorías de análisis corresponden a referencias externas a la película; referencias al contenido de la obra y su repercusión en el contexto social, político y económico del momento. Lo que nos lleva a pensar que el autor cuando escribe está pensando en la crítica como un insumo para el público, a la hora de decidir si ver tal o cual película y, tal vez llamar la atención sobre algunos rasgos más inmediatamente sobresalientes de una obra. No tanto como planteábamos en nuestros presupuestos teóricos, de ser un momento de reflexión profunda luego de asistir al producto audiovisual o generar algún planteo o visión más general sobre el cine, o la obra de tal o cual autor. La función principal parecería corresponder con facilitar la decisión de un posible consumidor a la hora de elegir qué ver y qué no ver.

Pero por otro lado; en una proporción pequeña pero significativa se proponen ideas respecto al cine en general, al director, su obra, se vinculan ideas y se genera algún concepto o se propone algún uso diferente para los ya existentes.

También en una proporción pequeña encontramos autores cuyo eje central no es contar la historia sino proponer una cierta interpretación, es decir llevan a cabo un trabajo de interpretación cuyo texto irá argumentando, ejemplificando y trayendo información –de diversa índole- a fin de justificar dicha propuesta interpretativa.

El texto crítico se construye desde el título y en algunos casos subtítulos que son creados por los autores de forma de provocar o adelantar en alguna medida el tratamiento que se le dará a la obra.

Se da una presencia generalizada del uso de recursos gráficos como ser fotogramas -extraídos del material audiovisual-, fichas técnicas y videos –en las versiones digitales-.

En ningún grado se detectó la presencia de reflexión metacrítica, es decir no se manifiesta en ningún momento comentarios sobre la propia labor crítica que se está desarrollando, ni se dejan al descubierto los mecanismos que se ponen en práctica para dicho fin, como si se encuentra, en otros contextos de crítica filmíca.

La crítica es encarada desde un lugar más sociológico-histórico y no tanto como despliegue de una cierta erudición sobre la materia –según lo definido en el marco teórico-, es decir no se da tanta importancia ni se dedica tanto espacio a desarrollar y a plantear temas, ideas, conceptos propios de la materia que se está estudiando como podrían ser aspectos formales y estéticos, sobre el lenguaje audiovisual, entre otros. Esto podría explicar el hecho de que no sea frecuente el uso de elementos retóricos de tipo metafóricos, analogías o el recurso de la écfrasis –el cual consiste en describir literalmente o literariamente un producto visual-. Tampoco como decíamos hay un cuestionamiento de la propia institución tal vez algún ligero comentario por parte de alguno de los autores pero nada más.

Retomando lo que nos preguntábamos al principio sobre la elección de la obra a reseñar, otro elemento a tener en cuenta es la posibilidad de acceso a esa obra, cómo influye su difusión comercial en la decisión de sobre que escribir.

Debemos tener en cuenta que las críticas fueron tomadas en general de medios no especializados en cine ni en crítica, salvo algún blog personal. Por lo que el medio en algunos casos juega como factor determinante a la hora de definir el tipo de producto final. En dos casos en particular detectamos que este factor había sido determinante para definir cierto formato de crítica, detectando fuertes coincidencias formales y de contenido en dichos dos autores.

Finalmente podríamos arriesgarnos a decir que en los textos explorados predomina una crítica ajustada a un formato predeterminado, acotada a un lugar y destinada a un público no especializado. Se termina configurando un texto estándar con más o menos datos similares que se adaptan según la película, en resaltar tal o cual particularidad. Donde la voz de quien escribe termina por ser borrada en general, quedando la idea de que se trata de un texto objetivo, en el cual se borran los posibles intereses o factores que pueden estar en juego a la hora de argumentarse de tal o cual forma sobre la película.

[1] Entrevista que le realizara de forma personal en el año 2013

[2] http://33cines.uy/

[3] Benenati, G., Leão, Milena (2009/2010), Hacer, ver; un análisis de la crítica. 33cines, 1(1), p 27-33.

[1] Real Carretera, F. (2003), ¿Qué es crítico? Apuntes para la historia de un término. Revista Mexicana de Investigación Educativa. 8 (17), p 245-261

[2] Peyrou, R. (1992), La modestia del gato. El País Cultural.(164)

[3] Díaz, A., Cáceres, J.D. Entrevisa: Adrian Martin. Miradas de cine. [Revista electrónica]. 2006, no 51 [consultada en 2013] .Disponible en: http://www.miradas.net/2006/n51/estudios/adrianmartin.html

[4] Ensayos y artículos (1999) / Oscar Wilde. Editorial Edicomunicación. Recuperado de http://www.librodot.com

[5] Susan Sontag. (1996). Contra la interpretación. En Contra la interpretación (25-39). Argentina: Alfaguara.

[6]  Urrutia, Carolina. Cartografías de un cine contemporáneo. La fuga[Revista electrónica].2008 [consultada en 2013]. Disponible en http://www.lafuga.cl/resena-que-es-el-cine-moderno/249

[7]  Díaz, A., Cáceres, J.D. Entrevisa: Adrian Martin. Miradas de cine. [Revista electrónica]. 2006, no 51 [consultada en 2013] .Disponible en: http://www.miradas.net/2006/n51/estudios/adrianmartin.html

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